Por America Retail

La marihuana vive hoy uno de sus mejores momentos en términos de negocios legales. No solo ha sido aprobada para usos medicinales y recreativos en un creciente número de países, sino que algunos de sus derivados también empiezan a ganar terreno.

Uno de ellos es el cáñamo, una de las variedades de la planta cannabis de la cual se obtiene una fibra para uso textil.

Esta especie, que no tiene propiedades psicoactivas, ha acompañado a la humanidad desde hace miles de años debido a sus calidades para la confección, que muchos consideran mejores que las del algodón.

El cáñamo también fue muy usado por la industria naviera en la fabricación de cuerdas, velas y redes de pesca.

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Pero desde la década de los treinta, cuando inició la prohibición de la marihuana, todas las variedades quedaron vetadas y el cáñamo perdió su lugar, al ser reemplazado por fibras sintéticas (nylon) y algodón.

Ahora, con el nuevo boom del cannabis, está resucitando el cáñamo en la confección. Por años, las prendas hechas a base de esta fibra estuvieron asociadas a los hippies, pero hoy tienen una connotaciones de moda sostenible.

Esta nueva tendencia recibe el nombre de slow fashion –ropa hecha a la medida y con el objetivo de que dure mucho tiempo–, que se contrapone al fast fashion, la tendencia que le apunta a una renovación constante de las prendas.

Una de las firmas que está en este negocio es Hemp Textiles, división del holding canadiense Flora Growth Corp, la cual también produce medicamentos, alimentos y cosméticos a base de marihuana.

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Hemp Textiles arrancó hace seis meses el proceso de confección de ropa en Sudamérica aunque por ahora deben importar las telas de cáñamo,

Con las telas empezaron a producir una colección de lo que se conoce como loungewear o ropa para estar en casa, que se puso de moda para el teletrabajo.

Su objetivo es exportar a mercados maduros como el estadounidense, cuyos consumidores están dispuestos a pagar por prendas a la medida.

La ventaja es que mientras las ventas de ropa en general caen 50 por ciento en Estados Unidos, su mercado principal (también exportan a Inglaterra y Canadá), las de prendas para estar en casa crecen 25 por ciento.

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La ropa de cáñamo no es solo un tema de confeccionistas emergentes; también atrae a las grandes marcas.

Se dice que los primeros jeans de Levi’s fueron hechos con cannabis y en 2020 la multinacional lanzó una línea de prendas con un tejido al que llamó “cottonized hemp” (cáñamo algodonizado), con el que consigue una suavidad extra.

Así mismo, Nike ha popularizado productos hechos de cáñamo, en su caso tenis deportivos que desarrollan una mayor absorción y resistencia a la del algodón.

Giorgio Armani ha alabado la consistencia suave, ligera y flexible del cáñamo, mientras que Ralph Lauren aseguró en entrevistas que “la tela más antigua del mundo es ahora la más moderna”.

Incluso la cadena sueca H&M sacó este año una colección que usa fibra natural derivada de los restos de la cosecha de cáñamo.

 

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