Por Dana Smith

En el pasado, a los prohibicionistas les encantaba decir que el cannabis causaba daño cerebral, pero nuevos estudios han desmentido reiteradamente esta afirmación, todo lo contrario de lo que sucede con el alcohol.

Un último estudio realizado recientemente ha revelado como el alcohol afecta el grosor o espesor cortical en el cerebro de los adultos jóvenes, algo que no sucede entre los consumidores de cannabis.

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Espesor cortical

El grosor o espesor cortical es la distancia entre la superficie pial y el límite con la sustancia blanca del cerebro y es una métrica utilizada para medir el volumen de las capas en la corteza cerebral.

El espesor cortical nos da una idea de las capacidades cognitivas de una persona y puede alertarnos si podría desarrollarse alguna enfermedad degenerativa como el Alzheimer o el Parkinson, asociado a algún tipo de daño cerebral.

El espesor medio es de 2,5-3 mm pero puede variar de 1,5 a 4,5 mm dependiendo de la región analizada y de las condiciones de salud o enfermedad. En esa lámina plegada existen entre 14.000 y 16.000 millones de neuronas, dispuestas en seis capas y organizadas en columnas y minicolumnas.

Estudios en gemelos

Para el estudio, los investigadores analizaron la asociación entre la exposición al cannabis y al alcohol en los cerebros de adultos jóvenes, tomando como muestra a 436 gemelos, todos los cuales tenían alrededor de 24 años de edad.

A continuación evaluaron la frecuencia, calidad, densidad y nivel de intoxicación que se produjo después de consumir alcohol y marihuana, recopilando datos que permitieran verificar si el consumo de marihuana afectaba el grosor cortical medido a través de imágenes de resonancia magnética.

Los investigadores seleccionaron a gemelos que consumían cannabis y alcohol como sujetos de estudio para poder evaluar cuáles eran los impactos, si los había, del consumo de ambas sustancias.

El estudio describe:

Un mayor consumo de alcohol, no así de cannabis, logró asociarse a un volumen reducido de las cortezas prefrontal y frontal medial, así como del lóbulo temporal, el surco intraparietal, la ínsula, el opérculo parietal, el precúneo y las áreas parietal medial.

Los investigadores señalan:

No se observaron asociaciones significativas entre el consumo de cannabis, el grosor cortical y la ausencia de efectos específicos del cannabis de forma consistente con las revisiones de la literatura, otros estudios masivos y la evidencia de que los efectos observados del cannabis pueden en realidad explicarse por consumo de alcohol comórbido.

Luego complementan:

Este estudio proporciona nueva evidencia de que las reducciones en el espesor cortical de las redes cerebrales de control/prominencia probablemente representan los efectos del consumo de alcohol y las características premórbidas de la predisposición genética al abuso del alcohol. Los efectos duales de estas dos influencias causales relacionadas con el alcohol tienen implicaciones importantes y complementarias con respecto a la salud pública y los esfuerzos de prevención para frenar el consumo de alcohol entre los más jóvenes.

Consistencia con estudios previos

Cada vez es más reconocido que el consumo de alcohol causa daño cerebral permanente, al contrario de lo que sucede con el consumo de cannabis.

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Un estudio de 2017 realizado por investigadores de la Oregon Health & Science University junto con la Universidad de Colorado analizó datos de neuroimágenes tomadas de adultos entre 18 a 55 años, así como de adolescentes de 14 a 18 años.

Los investigadores lograron determinar que existía un vínculo entre el consumo de alcohol y los cambios observados en términos de la estructura cerebral, pero no observaron las mismas causalidades entre quienes consumían cannabis.

El estudio concluye:

La gravedad del consumo de alcohol se asocia con un volumen más bajo de materia gris y una integridad de la materia blanca más bajos en adultos y con un volumen más bajo de materia gris en adolescentes. Por otro lado no se observaron asociaciones entre las medidas estructurales y el consumo de cannabis, incluso luego de 30 días.

Además, los investigadores han dejado en claro como sus hallazgos son consistentes con estudios anteriores:

Esto sugiere que las diferencias regionales específicas entre los consumidores y no consumidores de cannabis a menudo son inconsistentes entre los estudios y que algunas de las asociaciones observadas en realidad pueden estar relacionadas con el consumo de alcohol comórbido.

Otro estudio de 2015 realizado por investigadores de la Universidad de Colorado y la Universidad de Louisville en Kentucky analizó la morfología del cerebro de sujetos adolescentes y adultos que consumían cannabis a diario y los comparó con los que no la consumían, buscando específicamente cambios entre su núcleo accumbens, hipocampo, amígdala y cerebelo.

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Los investigadores señalan:

No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los usuarios que consumían diariamente y quienes no la consumían en absoluto, ni sobre el volumen ni en la forma de las regiones cerebrales de interés. Los resultados indican que, cuando se controla cuidadosamente el consumo de alcohol, el género, la edad y otras variables, no existe una asociación entre el consumo de marihuana y las medidas volumétricas o de forma estándar de las estructuras subcorticales.

El THC como un rejuvenecedor cerebral

Un estudio de 2017 realizado por investigadores de la Universidad de Bonn y la Universidad Hebrea reveló que consumir bajas dosis regulares de THC puede ayudar a evitar que el cerebro se ralentice, algo que normalmente es causado por el envejecimiento.

El estudio con animales implicó testear en ratones de diferentes edades que iban desde 2 meses, un año y 18 años todos los días, mientras se les administraba bajas dosis de THC durante un mes.

Luego estos ratones fueron evaluados en función de su capacidad para reconocer objetos familiares para ellos y para navegar en laberintos de agua.

Los resultados, que también se observaron de manera similar en ensayos con humanos, revelaron que los ratones más jóvenes se desempeñaron magníficamente cuando estaban sobrios, aunque tendían a mostrar dificultades cuando consumían THC.

Mientras tanto, los ratones más viejos y sobrio tuvieron muchas dificultades en completar sus tareas, algo que era de esperar por la edad de sus cerebros.

Lo interesante fue que descubrieron que estos ratones mayores vieron un aumento en su rendimiento cuando recibieron pequeñas dosis de THC, un rendimiento incluso mejor que el de los ratones jóvenes que no habían recibido THC en lo absoluto.

Andras Bilkei-Gorzo co-autor del estudio, señala:

Juntos, estos resultados revelan una mejora profunda y duradera del rendimiento cognitivo como resultado de una dosis baja de tratamiento con THC en animales maduros y viejos. Si podemos rejuvenecer el cerebro para que todos tengan entre cinco y diez años más sin necesidad de cuidados adicionales, entonces eso es más de lo que podríamos haber imaginado.

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