Por Tom Metcalfe

Los consumidores de marihuana se han preguntado desde siempre sobre cual es el origen de la muy querida, pero también muy difamada planta de cannabis

Una nueva investigación genética revelaría finalmente que los orígenes del cannabis tienen sus raíces en lo que ahora es el noroeste de China, donde las cepas locales son las más parecidas a las más antiguas cepas de cannabis cultivadas hace más de 12.000 años.

El estudio, llevado a cabo por un grupo de investigadores de Suiza y China, el más grande realizado hasta ahora sobre los genomas de las plantas de cannabis y que además logro identificar 82 nuevos genomas a los 28 que ya se habían secuenciado, muestra que el cannabis probablemente fue domesticado por primera vez a principios del Neolítico en la región de China que actualmente se encuentra cerca de sus fronteras con Kazajstán y Kirguistán, desde donde se habrían diversificado en las diferentes variedades existentes por todo el mundo.

Los investigadores han identificado un “tipo basal” de planta de cannabis en el noroeste de China que era previamente desconocido.

Debido a la amplia expansión que el desarrollo del cannabis ha desarrollado a través de los siglos, el debate científico ha sido amplio y considerable sobre sus orígenes, apuntando principalmente a zonas de Asia occidental, Asia central y el norte de China.

El estudio en cambio mostró que las plantas de cannabis de Asia Central pertenecían al tipo “cañamo”, lo que significa que son plantas altas y no ramificadas con tallos ricos en celulosa muy adecuados para producir fibras para cuerdas y textiles.

No eran plantas del tipo llamado basal, que son adecuadas tanto para la producción de fibra como para la producción de flores con efectos psicoactivos.

La mayoría de los estudiosos en biología creen que las dos especies, la Cannabis indica y la Cannabis ruderalis, son subespecies de una única especie dentro del género, la Cannabis sativa, que habría sido domesticada hace unos 12.000 años.

Esta antigüedad está confirmada por evidencia arqueológica, que incluye rastros de antiguas semillas de cannabis encontradas en cerámicas datadas para esas fechas en el sur de China, Taiwán y Japón.

El estudio genético llevó a los investigadores a concluir que todas las plantas de cannabis existentes en la actualidad descienden de plantas que fueron domesticadas originalmente en esta región de China y que los progenitores silvestres de la Cannabis sativa probablemente hoy en día estén extintos.

Después de su domesticación en el período Neolítico, la planta de cannabis se habría extendió lentamente por Europa y Oriente Medio durante la Edad del Bronce, según demuestra la evidencia arqueológica.

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El primer registro de Cannabis sativa apareció en India hace unos 3.000 años, cuando la especie probablemente se introdujo desde China junto con otros cultivos, de acuerdo al estudio.

Luego de eso, el cannabis llega a África aproximadamente en el siglo XIII, desde donde se extendió a América Latina en el siglo XVI hasta llegar a América del Norte a principios del siglo XX.

Los diferentes tipos de cannabis habrían comenzado a diferir según su tipo basal en algún momento después de su domesticación, con el cáñamo adquiriendo prominencia hace unos 4.000 años, presumiblemente cuando la gente comenzó a seleccionar plantas para la producción de fibra.

Las cepas de cannabis que ahora se cultivan comercialmente por sus efectos psicoactivos,  fueron seleccionadas debido a sus altos niveles de estas sustancias químicas.

Mientras que las cepas salvajes con efectos psicoactivos ahora crecen libremente en la naturaleza por todo el sur y sudeste de Asia, donde el cannabis parece haberse cultivado durante los últimos miles de años, principalmente por estas razones.

De manera más prominente, los tipos de cannabis difieren en los conjuntos de genes que controlan la producción de dos cannabinoides ácidos particulares: CBDA, que produce el químico CBD y que es prominente en las variedades tipo cáñamo y THCA, que producen el químico más psicoactivo del cannabis, el THC.

Dentro de la planta de cannabis, tanto el CBDA como el THCA son producidos y compiten por la misma materia prima, el ácido cannabigerólico o CBGA.

Los científicos creen que ambos grupos de genes probablemente juegan un papel importante en los mecanismos de defensa de las plantas, pero aún así, producen efectos muy diferentes durante el cultivo, con el cáñamo favoreciendo la producción del ensamblaje genético CBDA y el cannabis favoreciendo el ensamblaje genético THCA.

El cannabis se ha considerado durante mucho tiempo una fuente importante de fibra para la fabricación de textiles, así como una fuente natural de drogas medicinales y recreativas, pero la historia de su domesticación ha sido muy difícil de determinar, debido tanto a las restricciones legales como al cultivo clandestino.

Sin embargo, eso está empezando a cambiar, ya que el estudio proporciona una nueva perspectiva sobre la propagación global de una planta con productos bioquímicos y estructurales divergentes, en un momento en el que existe un fuerte resurgimiento del interés en su uso, lo que refleja las actitudes sociales cambiantes y los desafíos correspondientes a su estatus legal en muchos países, aseguran los investigadores.

La nueva investigación genética está destinada a servir como recurso para la investigación médica y agrícola del cannabis, ya que se ha demostrado que el este de Asia es un importante foco ancestral de domesticación de varias especies de cultivos, como el arroz, el sorgo, el mijo cola de zorra, la soja, la nuez de zorro, el albaricoque y el melocotón.

Puede acceder al estudio completo publicado en “Sience Advances

 

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