Por Justin Higginbottom

Kevin Thorbahn se encontraba en el vestíbulo de un hotel sin recordar muy bien cómo había llegado ahí. 

Hubo destellos de luz brillante, patrones geométricos indescriptibles y la sensación de haber sido lanzado a través de una gigantesco ventanal.

Luego estaba de pie en el vestíbulo del hotel como registrándose para unas vacaciones planeadas desde hace mucho tiempo.

Todo lo que sabía en ese momento era que estaba enamorado de la mujer detrás del mostrador. Aunque «ella» era más bien un contorno de energía de un tono púrpura ligero.

Luego, justo cuando estaba logrando orientarse, listo para hacer contacto, fue succionado mientras el vestíbulo del hotel y la mujer se alejaban por un pasillo infinito, hasta que volvió a la realidad, rodeado de sus prosaicos muebles.

La N,N-Dimetiltriptamina, la molécula que circulaba por su cuerpo, más conocida popularmente como DMT, estaba desvaneciendo sus efectos. Había alcanzado su punto máximo durante unos seis minutos, aunque el viaje se sintió como si fueran horas.

Los recuerdos del hotel y de la mujer detrás del mostrador se desvanecían rápidamente como si fuera un sueño al despertar.

Thorbahn quería más tiempo. Quería quedarse y hablar con la mujer y trazar un mapa de los pasillos de ese albergue psicodélico.

Y en un futuro cercano, puede que haya una manera.

Thorbahn es uno de los primeros participantes de una generación de «psiconautas» que exploran nuevas fronteras en la investigación con alucinógenos, preparándose para desarrollar una experiencia llamada «DMT de estado extendido» llamada DMTx.

Al fumar DMT, este provoca un viaje que en la práctica dura sólo unos minutos, a pesar de que se siente como si fueran muchas horas.

Pero con un flujo constante de DMT reguladamente suministrado a un usuario a través de un suero este viaje podría durar horas o incluso días, aparentemente una eternidad.

El método podría dar a Thorbahn y a otros psiconautas tiempo suficiente para recopilar informes detallados de su experiencia.

Para Thorbahn, los viajes psicodélicos parecen «más reales que la realidad», una cita que se escucha a menudo en los círculos de experimentación con DMT.

Thorbahn, quien tiene experiencia en biología y química dirigiendo una empresa de suelos orgánicos en Colorado, conducía hace años por una carretera a altas horas de la noche mientras sintonizaba un podcast sobre psicodélicos cuando escuchó por primera vez sobre el programa DMT de estado extendido, DMTx, ofrecido por Medicinal Mindfulness.

Esta organización, fundada en 2012 por dos psicoterapeutas en Boulder, Colorado, es una clínica de terapia psicodélica que además brinda sesiones asistidas con cannabis y ketamina.

En su sitio web destacan que la clínica «cumple plenamente con todas las leyes locales y del estado de Colorado, además de todas las regulaciones federales».

DMTx es una nueva rama de estudio fundada en 2016 con el objetivo a largo plazo de «desarrollar e implementar investigaciones clínicas aprobadas por la FDA en DMT», según su sitio web.

Si bien continuaremos siguiendo estrictos protocolos de seguridad, trabajar fuera de algunas de las limitaciones culturales de la FDA nos permite explorar un modelo que es congruente con los apasionados intereses de la comunidad psicodélica. Es decir, explorar la pregunta verdaderamente importante: ¿Qué demonios está pasando realmente aquí?

Después de enterarse del proyecto, Thorbahn envió rápidamente las aplicaciones necesarias para los ensayos de DMTx y fue aceptado dentro de una docena original de psiconautas.

Gran parte de la teoría detrás de DMTx proviene de un artículo de 2016 publicado en Frontiers in Physiology de Andrew Gallimore y Rick Strassman, en el que los autores presentaron un método para mantener una concentración cerebral estable de DMT mediante infusión intravenosa.

El contenido fenomenológico de los estados de sueño y las alucinaciones en los trastornos psicóticos se ha estudiado ampliamente, mientras que el DMT, un alucinógeno endógeno que nuestro organismo genera genera de forma confiable y reproducible uno de los estados de conciencia más inusuales que existen, mientras que su fenomenología recién comienza a ser conocida.

Strassman, un psiquiatra clínico especializado en investigación psicodélica y autor de «DMT: The Spirit Molecule», está a la vanguardia del estudio de esta fenomenología.

Si bien la idea de estudiar viajes psicodélicos prolongados puede parecer una locura para algunos, Strassman explica que puede haber un beneficio científico real en los experimentos.

El DMT se produce de forma endógena en los mamíferos, lo que significa que nuestros cerebros ya fabrican la molécula, pero tenemos una tolerancia mucho menor al DMT en comparación con otros psicodélicos como el LSD.

Cómo el DMT encaja en nuestra fisiología natural todavía es una pregunta abierta.

Strassman quiere saber si existe un sistema de neurotransmisores DMT, como con la serotonina y la dopamina, y si la tolerancia o falta de ella juega un papel en la psicosis natural como la esquizofrenia.

Una experiencia de estado extendido proporcionaría un enfoque más detallado para caracterizar el efecto del DMT y también permitiría una comunicación más estable y plena para documentar encuentros semimísticos.

Strassman es consciente de cómo se puede percibir este tipo de conversación.

Cuando recibió fondos por primera vez del National Institutes of Health en 1990 para estudiar el DMT sus colegas no estaban tan escépticos como desconcertados:

Dentro de la comunidad científica, al menos la académica más grande, mis resultados iniciales apenas destacaron o bien fueron referidos de forma desconcertada. Nadie me dijo que iba a acabar con mi carrera por estudiar el DMT. De hecho, nadie sabía qué era el DMT.

Sin embargo, en los últimos años se ha visto un repunte en la investigación sobre estos temas.

Pero el programa DMTx no es un centro de investigación.

David McQueen, cofundador del Center for Medicinal Mindfulness y organizador principal de DMTx, estaba explorando los beneficios terapéuticos del cannabis y otros compuestos psicoactivos antes de enterarse de la investigación de Strassman.

Actualmente, la psilocibina y la psilocina de los hongos mágicos son las únicas drogas aprobadas como «medicina natural», en la terminología legal de Colorado.

Pero la Proposición 122, como se denominó, permite el uso y el intercambio de ibogaína, mescalina y DMT, estableciendo un proceso para que el estado opte por reclasificar la DMT como una «medicina natural» para 2026, lo que permite que los facilitadores autorizados guíen a los pacientes en su uso.

McQueen no es médico, ni tampoco las otras dos personas que figuran en el «equipo» que forma DMTx en su sitio web.

Hay médicos involucrados, afirma el sitio, junto con otros «voluntarios profesionales de la salud». Pero “debido a la naturaleza del programa DMTx, elegimos mantener en privado quiénes son por ahora”.

El estado aún tiene que establecer regulaciones sobre quién puede asesorar y dispensar DMT exactamente.

Según el Dr. Michael Champeau, presidente de la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos, una infusión intravenosa de varias horas no es algo fuera de lo común, especialmente cuando se usan medicamentos de acción rápida y se realiza de manera segura en presencia de profesionales que controlan permanentemente signos vitales.

Farmacocinéticamente el DMTx “tiene sentido” para una droga cuyo efecto es tan fugaz, pero agrega que no tiene idea de qué otros riesgos podrían estar presentes durante un goteo intravenoso de DMT.

Quizás el mayor peligro no sea físico, ya que se sospecha que los alucinógenos en raras ocasiones podrían causar o exacerbar trastornos mentales como la psicosis

¿Qué está haciendo exactamente la primera generación de «psiconautas» modernos entonces?

Al principio, el centro de McQueen tuvo un par de sesiones de capacitación presencial en Boulder en donde los participantes usaron cannabis para provocar estados similares al DMT y practicaron la creación de informes de viaje.

Pero la pandemia los llevó a la capacitación en línea. Ahora, hay una docena de aprendices con una amplia variedad de antecedentes, ya que el centro trabaja para desarrollar un protocolo aplicable a sus primeras pruebas con DMT.

Mientras tanto, McQueen permanece abierto a si una experiencia de psiconauta está solo «en tu cabeza» o es algo más.

Además señala que incluida las cohortes de artistas y líderes espirituales que participarán del estudio, se invitará a científicos de una amplia variedad de campos para que participen, potencialmente desbloqueando respuestas prácticas pero fantásticas a los problemas del mundo.

El objetivo es que esto sea como una herramienta creativa avanzada de resolución de problemas para el avance tecnológico.

Es por esto que es fanático de un aforismo dudosamente atribuido a Albert Einstein que señala:

No podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento que usamos cuando los creamos.

Es posible que el marco regulatorio para los viajes DMT legales y guiados no esté listo hasta dentro de un tiempo en Colorado. Oregón legalizó la psilocibina en 2020 y todavía está pensando en su ejecución.

McQueen está mirando entonces hacia Jamaica como un lugar para los primeros viajes psicodélicos prolongados, ya que las leyes de antidrogas son un poco más indulgentes en ese país.

Escondido en algún lugar entre los turistas caribeños y sus bolsillos llenos de boletos de comida de cruceros, su grupo buscará estar suspendido en una asombrosa expansión de la mente.

Habrá un anestesiólogo para administrar el medicamento, un experto en electroencefalogramas para medir la actividad cerebral, guías experimentados y un equipo de psiconautas dispuestos a participar.

John Lawrentz es uno de esos psiconautas voluntariosos. Trabaja en terapia psicodélica y la describe como «usar tu habilidad innata para sanar».

Él dice que es diferente de la terapia de conversación, ya que el método psicodélico «ocurre dentro de ti». No está tan fuertemente influenciado o manejado por algo externo.

Lawrentz ahora trabaja con cannabis, pero ha experimentado con DMT y cree que se podrían resolver muchos problemas de salud mental durante los minutos que uno está bajo su influencia.

Por supuesto, un creciente cuerpo de evidencia apoya esta afirmación. 

A pesar de que casi se prohibió la investigación de los psicodélicos durante la guerra contra las drogas en las décadas de 1970 y 1980, los estudios muestran cada vez más que la terapia asistida por psicodélicos puede ayudar a una serie de dolencias mentales, como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático.

Las compañías farmacéuticas son conscientes. El mercado global de drogas psicodélicas puede alcanzar más de US6 mil millones en 2026 y la mayor parte del negocio se destinará al tratamiento de la depresión.

Las empresas ya están desarrollando pastillas de ayahuasca e inyecciones de DMT.

Las grandes farmacéuticas hace tiempo planean sacan provecho de las experiencias que muchos han manejado como si fueran roces espirituales de manera equivocada.
>La mercantilización de los psicodélicos no es nueva, ya que la ayahuasca, un brebaje elaborado a partir de una mezcla de plantas que contienen DMT se ha utilizado en América del Sur durante miles de años en una amplia gama de ceremonias religiosas, curativas y sociales.

Pero durante las últimas décadas, los chamanes han establecido un comercio orientado a los extranjeros que buscan de iluminación o aventuras a través de dudosas versiones de estas antiguas ceremonias, por un alto precio.

Por su parte los creadores de DMTx se toman en serio el aspecto espiritual de la droga y no parecen estar tratando de recrear antiguos rituales amazónicos.

No solo queremos ir a estos lugares de nuestra conciencia, sino que queremos traer algo de regreso. Sabemos que puede ser difícil, ya que pierdes la noción de tus cinco sentidos, así que cuando no tienes las palabras, tienes que comenzar a utilizar metáforas o analogías propias.

Elaborar mejores descripciones de las experiencias psicodélicas es una lucha de larga data.

Ya en 1966 el psicólogo Timothy Leary, investigador y defensor de la contracultura del LSD, respaldaba el uso de una «máquina de escribir experimental» que permitiera describir de mejor manera los viajes psicodelicos.

Se trataba de un dispositivo tenía grandes botones que se correspondían con sentimientos y sensaciones específicas.

Por su parte, los organizadores del DMTx también están dispuestos a encontrar formas innovadoras de describir estos viajes, porque un criterio clave de los psiconautas es desarrollar su capacidad de comunicar estas experiencias.

Thorbahn, que ha estado en el programa de DMTx durante unos cuatro años desde que sintonizó por primera vez la idea, cree que hay dos tipos de personas que se sienten atraídas por los psicodélicos potentes.

En primer lugar, por supuesto, están aquellos a los que les gusta la fiesta. Luego hay otro tipo de personas que lo ven como una posibilidad de experimentar, explorar y comprender realmente estas medicinas a un nivel más profundo

Y sus esperanzas de explorar el espacio DMT y lo que puede traer de regreso son ambiciosas.

Debemos aprender descargar información de estas experiencias, sobre cómo mejorarnos a nosotros mismos y mejorar el planeta.

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