Por Andrea Pellicer

Ya sea en las playas o en la vía pública, el consumo de cigarrillos de marihuana se ha incrementado notablemente, incluso por encima del tabaco.

Para los argentinos que viajan a Chile, el panorama puede llegar a sorprender debido a que la aceptación social del cannabis es considerablemente mayor a la que se registra de este lado de la cordillera.

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Esta situación se traduce también en la enorme cantidad de growshop que se pueden encontrar en las principales ciudades trasandinas.

Estas tiendas dedicadas a la venta de semillas e insumos para el autocultivo no esconden su finalidad ni se muestra como lugares lúgubres, sino que manejan una dinámica de apertura a todo aquel que busque conocer o dar sus primeros pasos en esta actividad facilitándole todo tipo de asesoramiento.

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A pesar de que la apertura es evidente, legalmente no está permitido fumar marihuana en espacios públicos, mientras que su consumo en privado nunca estuvo prohibido.

¿Cómo se gestó esta situación?

Alfredo es dueño de un growshop ubicado a pocos metros del Mall Marina, en una de las calles más transitadas del lugar.

Su comercio funciona desde el verano del 2018 y, según asegura, ya en esa época se trataba de un sector difícil y competitivo debido a la gran cantidad de comercios que existían.

Según explica, los vacíos legales que existían en torno al cultivo, posesión y consumo de drogas sirvió para que socialmente se avanzara en aceptar esta actividad y, luego, la legislación no tuvo más de adaptarse a la realidad.

La primera tienda la abrimos en 2015, fuimos uno de los últimos que nos metimos fuertes al mercado y pudimos posicionarnos a pesar de que ya había tiendas que tenían 10 años de antigüedad, es que aquí el boom inició en 2005. La verdad es que la situación cambió poco hasta marzo de este año que se aprobó la nueva ley.

Alfredo suma que, a pesar de la falta de reglas claras sobre este aspecto, las personas ya practicaban el autocultivo.

En 2005, muchas de las personas que tenían tiendas fueron a la cárcel y esto generó que se establecieran las primeras jurisprudencias sobre la venta de semillas. El problema se daba respecto a la comercialización de semillas y el concepto de plantarla.

>La legislación finalmente estableció que las semillas, al no contener ningún elemento psicoactivo –THC- no podían ser prohibidas:

Ahí la ley plantea que lo ilegal es la germinación de la semilla. Por eso, los growshop surgieron bajo en concepto de que las semillas se venden como artículos de colección genética.

>Dentro de este marco legislativo ambivalente es que muchos jóvenes e, incluso, propietarios de los primeros growshop pedían a Europa sus primeras semillas, las cuales llegaban sin mucho problema a través del correo.

Las ponían adentro de un CD o DVD y pasaban piola.

El avance en materia legal se fue conformando con el tiempo a través de diferentes casos que sentaba jurisprudencia.

En 2017 o 2018, una persona dejó entrar a carabineros a su casa y le encontraron creo que unas 20 plantas de marihuana. Cuando lo llevaron a juicio, el juez determinó que no era un delito porque la persona necesitaba de esa cantidad de plantas en floración para poder almacenar y consumir durante todo el año. Esto antes se podría haber interpretado que claramente era para comercialización.

Agregando:

Toda esta jurisprudencia otorgó mayor confianza para que más personas se animaran a cultivar, claro que al no estar establecido por ley existía la posibilidad de que otro juez lo interpretara de forma diferente.

El boom de los growshop

Desde lámparas para invernaderos hasta diferentes tipos de pipas, estos comercios ofrecen todo lo que se necesita para el cultivo y consumo de cannabis.

Estas tiendas dieron sus primeros pasos en internet y fue en Viña del Mar donde se abrió el primer comercio físico.

Ahora a cualquier ciudad a la que tú vas que tenga más de 100 mil habitantes vas a encontrar un grow o una tabaquería que ha incorporado un espacio para el cannabis. En Chile está súper avanzado el tema, al punto de que meterse ahora en el negocio es muy complicado.

Sobre los pequeños cambios que se han ido dando, el joven suma:

En un primer momento, fueron tiendas que se escondían en espacios oscuros o detrás de biombos para evitar que Carabineros entraran. Nosotros fuimos una de las primeras que quisimos hacer esto de forma muy transparente. Nuestro negocio es blanco e iluminado porque la idea es que una persona de 60 años que pase por la puerta sienta curiosidad y se anime a entrar. Hay una filosofía para abrir esto a la mayor cantidad de gente posible porque, lo cierto, es que el público que consume marihuana es muy amplio y diverso, pero se ha mantenido oculto por temor a que se los acusaran de ser drogadictos.

Uso con fines medicinales

La última legislación chilena, aprobada en marzo del 2023, permite la posesión de hasta seis plantas adultas en floración siempre que se cuente con un permiso y requerimiento médico. También habilita a una persona a tener y transportar hasta 40 gramos de cannabis.

Es que, el consumo de marihuana y sus derivados como paliativos para dolencias, es justamente uno de los usos que más ha crecido dentro de este contexto.

Esto no se limita a quienes intentan calmar el dolor de enfermedades crónicas o disminuir el uso de psicofármacos, sino que también incluye a aquellos que padecen trastornos mentales como insomnio o ansiedad.

Muchos de ellos lo usan de forma diaria. No se limita a dolencias físicas, también a problemas psíquicos.

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