Por Fred Hernandez

Para todos los aspirantes a cultivadores de cannabis, aquellos que están comenzando o incluso para lo que ya tienen algo de experiencia, estos 10 consejos podrán ayudarte a optimizar su jardín para obtener cosechas más grandes y sabrosas.

Los cultivadores expertos en la industria llevan décadas perfeccionando el arte de cuidar las plantas de cannabis desde la semilla hasta la cosecha.

Ya sea que esté cultivando en interiores o al aire libre, estas recomendaciones expertas pueden ayudarte a mejorar y pulir tus métodos.

1. Comienza con los genes

Comienza con los genes adecuados. Al igual que con cualquier proyecto de jardinería, lo que coseches dependerá de lo que siembres.

Comenzar con una genética de cannabis de alta calidad en forma de semillas o clones es la mejor manera de asegurarte de obtener cogollos de alta calidad.

No debes pasar por alto la búsqueda de bancos de semillas de buena reputación, pero no debes olvidar que incluso con la genética de la más alta calidad, las cosas pueden salir mal.

Cada variedad de cannabis tiene necesidades únicas de nutrientes, iluminación, suelo y riego. Entonces, no sólo es suficiente comprar lo mejor. Debes tener en cuenta las características de cultivo únicas de su genética.

¿Crecen rápido y alto? ¿Requieren poda adicional? ¿Son propensos a sufrir estrés leve, plagas o enfermedades?

2. Ensucia tus manos

Las plantas de cannabis se pueden cultivar en interiores y exteriores en una diversa variedad de medios de cultivo, desde sistemas hidropónicos basados ​​en suelo hasta sistemas hidropónicos sin suelo.

En aras de la simplicidad, nos centraremos en el cultivo en tierra, ya que se puede realizar en interiores y exteriores.

En primer lugar, no puedes utilizar cualquier tierra para contener las raíces de tu planta. Estas son algunas de las características que debes buscar en tu suelo.

2.1 Textura

Las plantas de cannabis prosperan en suelos francos, que son una mezcla de arena, arcilla y limo. La marga tiene una textura ligera y aireada que permite que el sistema radicular crezca y absorba oxígeno.

2.2 Drenaje

El suelo también debe proporcionar un excelente drenaje sin permanecer demasiado húmedo, lo que podría causar la pudrición de la raíz.

2.3 Retención

Si bien la tierra debe drenar agua rápidamente, no debe hacerlo demasiado rápido. El suelo debe poder retener el agua para que la raíz tenga suficiente tiempo para absorber el agua y los nutrientes.

2.4 pH

Idealmente, quieres que el nivel de pH de tu suelo sea de alrededor de 6. Invierte en un medidor de pH digital para asegurarte de que tu suelo no sea causa de problemas futuros.

Para los principiantes, la mejor opción es comenzar con una tierra para macetas prefabricada, preferiblemente orgánica.

Los suelos prefabricados están listos para ser utilizados al salir de la bolsa, no necesitan análisis de pH y además, muchos contienen los nutrientes clave que tu planta necesita durante sus etapas formativas.

3. Aliméntalas bien

Al igual que tú y yo, las plantas de cannabis necesitan la gama adecuada de macro y micronutrientes para mantenerse saludables.

Sin embargo, debes asegurarte de alimentar tus plantas con el tipo correcto de nutrientes en el momento adecuado. Ir por la borda con la alimentación podría resultar en un crecimiento atrofiado.

Las soluciones de nutrientes pre-formuladas para el cannabis contienen los 3 macronutrientes críticos de la planta: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).

Las proporciones NPK, que están claramente enumeradas en la etiqueta del paquete de nutrientes, cambian según la etapa de crecimiento en la que se encuentre la planta.

Por ejemplo, las plantas vegetativas requieren niveles más altos de nitrógeno, mientras que las plantas con flores requieren niveles más altos de fósforo y potasio.

Además, es probable que desees comenzar con una dosis de nutrientes inferiores a las recomendada para tus plantas y así evitar una sobrecarga.

Comenzar con la mitad o incluso un tercio de la cantidad recomendada puede ayudarte a evaluar cómo reacciona tu planta a dosis cada vez mayores.

4. Hágase la luz

Las opciones de iluminación de cannabis varían según el tamaño y el presupuesto de tu jardín. Estas son algunas de las opciones de iluminación más comunes disponibles:

4.1 Luces fluorescentes compactas (CFL)

Son la opción más barata para los productores con un presupuesto limitado. Si bien ofrecen una luz de menor intensidad que las configuraciones más avanzadas, son una excelente opción para plantas jóvenes o vegetativas que no necesitan iluminación de alta potencia.

4.2 Diodo emisor de luz (LED)

Pueden ser costosos, pero las inversiones iniciales pueden compensar los ahorros de energía que obtendrás. Los LED pueden representar un espectro completo capaz de proporcionar el tipo de luz adecuado para cada etapa de crecimiento.

4.3 Descarga de alta intensidad (HID)

Son los sistemas de iluminación preferidos por los cultivadores avanzados, ya que pueden proporcionar una iluminación de alta potencia para grandes cultivos comerciales.

Ten en cuenta que estos sistemas consumen mucha energía y producen mucho calor, así que por lo general se deben incorporar sistemas de control de temperatura.

5. Mantén la calma

La ventilación y el flujo de aire será un componente fundamental en tu jardín de cannabis, ya que el aire quieto y húmedo puede hacer que tus plantas sean más vulnerables al moho y las enfermedades.

Idealmente, deseas que al menos un ventilador haga circular el aire y proporcione a tus plantas un poco de estrés ligero para aumentar su resistencia.

La instalación de un sistema de escape puede garantizar que el aire viciado se filtre fuera de tu tienda de cultivo y que entre aire fresco desde la parte inferior de la tienda.

6. Llueva o brille el sol

Los cultivadores de exterior pueden confiar en su entorno natural para obtener luz, suelo y a veces agua, pero los cultivadores de interior deben crear cuidadosamente un entorno artificial óptimo.

Esto requiere que se regule cuidadosamente la temperatura y la humedad de tu jardín. Ten en cuenta que los niveles adecuados de temperatura y humedad cambian a lo largo del proceso de crecimiento de la planta o si las luces están encendidas o apagadas.

7. Apaga su sed

Además de la cantidad adecuada de nutrientes, tus plantas de cannabis necesitan la cantidad adecuada de agua. El riego excesivo o insuficiente puede generar muchos problemas.

Por ejemplo, regar en exceso puede crear el ambiente perfecto para que crezcan moho y hongos. La falta de agua puede secar las plantas y provocar un retraso en el crecimiento.

¿Cómo saber cuándo es el momento adecuado para regar sus plantas? Si los 3 a 4 cm superiores de la tierra se sienten secos al tacto, es hora de regar.

8. La práctica hace la perfección

Las técnicas de entrenamiento de bajo estrés pueden producir resultados de mayores y mejores volúmenes si se realizan correctamente.

Técnicas como la poda, la cobertura y otros métodos, permiten garantizar que todos los brotes estén igual de expuestos a la luz.

Una planta con demasiado follaje puede bloquear las luces en alcanzar los puntos de las yemas y restringir el flujo de aire dentro del dosel.

9. El tiempo lo es todo

Si has hecho todo bien durante las etapas vegetativa y de floración, vas encaminado a terminar con una cosecha abundante.

Sin embargo, el momento en que cosechas tu planta es igualmente importante. Si cosechas demasiado pronto perderás que tus cogollos alcancen su máximo potencial. Si cosechas demasiado tarde, perderás potencia, sabor y aroma.

Entonces, ¿Cómo saber cuándo es el momento adecuado para cosechar? La forma más confiable de medir el punto de la cosecha es observar cuidadosamente las diminutas glándulas resinosas conocidas como tricomas, que crecen en tus cogollos.

Estas glándulas microscópicas inicialmente son claras y transparentes, luego se vuelven blancas lechosas, que es su punto óptimo de corte, para luego adquirir un amarillo dorado  que indicará un punto de cosecha algo tardío.

10. El tramo final, pero no menos importante

Después de la cosecha, el trabajo aún no ha terminado. El proceso de secado y curado te permite eliminar el exceso de humedad de tus cogollos y refinar su sabor y aroma, respectivamente.

Cuando seques tus plantas, corta ramas individuales y cuélgalas de una percha en una habitación oscura, fresca y seca. El secado puede tardar hasta 2 semanas y sabrás que ha terminado cuando las ramas produzcan un chasquido al doblarlas.

Curar tu cannabis es la etapa final en donde los cogollos se almacenan en frascos herméticos con protección UV para envejecer y refinar su perfil.

Revisa tus cogollos todos los días y abre el frasco en un proceso conocido como eructar o respirar durante 10 a 30 minutos. Dejar el frasco abierto puede introducir aire fresco. El curado puede llevar desde un mes hasta varios meses, según tus preferencias.

Conclusiones

Como puede ver, cultivar cannabis es tan fácil o complejo como desees. Si bien hacer lo mínimo puede producir cosechas decentes, el perfeccionamiento continuo de tus prácticas de cultivo podría aumentar considerablemente la calidad de tu flores.

 

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